Después de tanto esfuerzo, la última mirada fue hacia la madre, antes de dirigirse a su habitación.
Apenas estuvo dentro de su alcoba, cerraron rápidamente la puerta, y le pusieron llave. Este ruido estrepitoso asustó a Gregorio e hizo que se le flaquearan las patitas.
Escuchó que alguien gritó:
- ¡Por fin!
- Gracias hija, ahora ya no nos molestará.
¿Molestar? Eso es lo que yo era para ellos, una molestia – pensó Gregorio, contemplando su habitación y dándose cuenta de lo solo que estaba. Pronto se sumergió en un profundo sueño.
A la mañana siguiente, sonó su despertador a las 6:30 AM. Se levantó y se vistió, notó algo raro en él. ¡Ya no era un horrible escarabajo! Volvía a ser Gregorio, la misma persona de siempre. Se preguntó si tal vez todo eso habría sido un sueño o si de verdad se convirtió en un bicho.
Salió de su habitación y vio que su madre y su hermana ponían la mesa, el padre como siempre sentado en el sofá leyendo periódico, era una mañana normal. Apenas la familia notó su presencia, dieron un grito ahogado.
Creo que no fue soñado – pensó Gregorio, pero, ¿cómo era posible que él haya sido un bicho?, es algo que no cabía en su cabeza.
- ¿Qué haces acá? Pensé que ya no saldrías después del momento bochornoso que nos hiciste pasar – dijo el padre.
- Ni pienses que irás a trabajar, deshonrarás el nombre de la familia, no te pueden ver en ese estado – concluyó la hermana.
¿No me pueden ver en ese estado?, ¿qué estado, acaso no ven que ya no soy un bicho? He vuelto a ser yo – Gregorio pensaba, muy confundido. De pronto tocaron el timbre, el padre le hizo a Gregorio una seña para que se vaya del comedor, él obedeció. Se dirigió a su cuarto y dejó la puerta entreabierta, para poder escuchar qué es lo que sucedía.
- Señor y señora Samsa, sentimos mucho la pérdida de su hijo. Él era tan joven y parecía un chico tan activo, es una lástima.
- Muchas gracias por sus condolencias.
¿Muerto, por qué dicen eso? – gritó Gregorio, perturbado.
- Preferimos decir que estás muerto a decir lo que tienes.
- ¿Lo que tengo? ¿Es preferible decir que estoy muerto a decir que tengo una enfermedad?
- ¡Si!
- Todo lo que hice por ustedes, me levantaba de madrugada para ir a trabajar y ayudarlos económicamente y ustedes me dan la espalda. ¿Esto es lo que llaman familia? – gritó Gregorio, cerró la puerta dejando un estruendoso ruido.
Segundos después se oyó el chirrido de las llantas de un carro, el señor Samsa se asomó a la ventana y dijo:
- Ahora podemos estar tranquilos, ya nada nos avergonzará, pero me temo que ya nadie nos sustentará económicamente. Nuestro hijo ha sido atropellado.
Esto fue lo último que se supo de la familia Samsa, solo sé que Gregorio sufría de Leucemia. Su familia le dio la espalda apenas se enteraron de la enfermedad, lo trataban como a un bicho. Creo que está en un lugar mejor, donde no es marginado.
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